Desde secundaria he amado con locura ponerme uñas acrílicas demasiado largas, me encantan y siento que es una forma de expresar mi personalidad.
Sinceramente, me molesta un poco los comentarios que las personas pueden llegar a decirme cuando ven el tamaño de mis uñas, desde comentarios condescendientes hasta preguntas morbosas como "¿Y como te limpias?". Creo que ya estamos un poco grandes como para actuar como si unas simples uñas sean motivo de escandalo.
En fin, yo considero que si una persona se va a poner uñas acrílicas, hay que hacer que valga la pena. Pedirlas mínimo del cinco y pegar tanta pedrería o brillos como sea posible, mientras más extravagante mejor, no hay que hacerlo aburrido. Lo admito, tal vez no soy las más grande fanática de las uñas francesas, de punta cuadrada y de un solo color.
Si veo que molestan a alguien por el tamaño de sus uñas, yo intervengo, no tiene nada de malo en querer lucir uñas hermosas y llamativas, no le hacen daño a nadie.

No hay comentarios:
Publicar un comentario