sábado, 14 de septiembre de 2024

El rosa ya no es mi enemigo

De niña recuerdo que me gustaba el rosa, después, al entrar al mundo del internet sin ninguna supervisión en absoluto, mi perspectiva cambio completamente. 

Me vi rodeada de un mundo misógino donde se satanizaban cosas tan simples como maquillarse, ser femenina, ser rubia o que te guste el rosa. Queriendo "no ser como las demás", empecé a rechazar todo lo que yo consideraba femenino y declaraba a los cuatro vientos que mi nuevo color favorito era el morado ya que el rosa es para niñas tontas y malas. 

Pensé de esa forma hasta cumplir mis dieciocho años, lo sé, me tarde demasiado. 

Todo mi mundo cambió cuando la pandemia comenzó y sucedieron muchos cambios al mismo tiempo, mudarme, cambiarme de escuela dos veces, depresión y perder mis dos amistades más importantes en todo el mundo. ¿Dónde podría encontrar consuelo? 

Me refugie en el internet y en la musica, empecé a explorar géneros y me di cuenta que la musca pop de los 2000´s me ayuda mucho a subirme el animo. Me empecé a interesar en la moda y decidí que un buen paso para empezar a construir un autoestima que nunca existió fue empezar a aceptar mi cuerpo tal y cómo es y que, eligiendo correctamente lo que fuera a usar, lograría sentirme cómoda conmigo misma. 

Saltando de estilo en estilo, note que el mcbling fue el que más llamó mi atención. Empecé a aspirar a vestirme con animal print, usar uñas largas, tener piercings, usar plataformas y pantalones de tiro bajo, pero especialmente, en vestir toda de rosa. 

Mágicamente, ese color tan satanizado ya no me era desagradable, si no, que sentía que me hacia ver más hermosa y estar rodeada de dicho color que provocaba felicidad y comodidad. 

Viendo que muchas personas experimentaron lo mismo recientemente, me hace sentir muy feliz porque chicas como yo que crecimos rodeadas de misoginia, crecimos y maduramos y nos dimos cuenta de lo ridículo que era hacer de menos a una persona por sus gustos y su apariencia y que el rosa no te hace mejor o peor persona que las demás.

Después de años de crecimiento personal y experimentación, me siento muy orgullosa al declarar que el rosa es mi color favorito y casi todo lo que poseo es de ese color. Ahora soy una persona mucho más femenina y segura de mi misma, pero sigo teniendo muy en claro que "no ser como las demás" no me hace mejor o peor que ellas. He aprendido a respetar los gustos de los demás y apreciarlos, a vivir y dejar vivir porque sinceramente ¿Quién tiene tanto tiempo para odiar? 



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