He notado que existen dos tipos de personas en este mundo, aquellas que temen intentar algo nuevo, y aquellas que hacen un cambio de look completo en su baño a las 3 de la mañana.
Personalmente, creo que todos deberíamos ser como el segundo tipo de personas. No deberíamos tener miedo a intentar cosas nuevas y pensar que será el fin del mundo si el resultado final no nos gusta.
Por ejemplo, yo amo las cejas delgada, considero que son hermosas y desde que aprendí a sostener un perfilador he estado intentando depilármelas y hacerlas lo más delgadas posibles, solo que a veces se me ocurre hacerlo a la una de la mañana y los resultados no son exactamente buenos, pero aprendí a no preocuparme por eso, si por accidente depile de más o no logré hacer que se vean parejas, puedo solucionarlo con un lápiz de ceja y continuar con mi vida tranquilamente hasta que me vuelva a crecer la ceja para volver a intentarlo.
Tener esta mentalidad me ha abierto muchas puertas, ahora no temo si las cosas salen mal porque sé que muchas veces el mismo tiempo es la solución, claro, no es tan rápido e instantáneo como maquillarse mal o elegir mal un outfit, pero las cejas, el cabello y las uñas siguen siendo errores corregibles.
No hay que apegarnos a tener siempre el pelo largo y virgen, esta bien cortarlo, rizarlo, alaciarlo y pintarlo, incluso raparlo, somos como lienzos en blanco que esperan ser pintados para lucir nuestras personalidades. No hay de que temer sobre lo que la gente podría opinar, la vida es más divertida si intentamos cosas nuevas.
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